LA INUNDACIÓN- FERNANDO DANIEL PETRO-6°b

LA INUNDACIÓN 

POR FERNANDO DANIEL PETRO- 6°B


Entre las cordilleras de los Andes, alejado de la ciudad y cerca de un río, queda “Pueblo de Bendiciones” llamado así por sus habitantes porque nunca les a faltó alimento y nunca había pasado nada malo como robos, muertes violentas o algún daño de la naturaleza. 

En el Pueblo de Bendiciones vivía Pedro, un joven pescador que tenía una pequeña canoa de madera, la cual había heredado de su abuelo que ya no podía salir a pescar por estar muy viejo. En el pueblo decían que su canoa era mágica porque siempre que salía a pescar o a buscar alimento, regresaba con algo para él, su abuelo y hasta para los demás habitantes del pueblo.

Un día, Pedro salió temprano a pescar y como siempre entró a la casa de sus amigos Jorge y la señora Liliana a compartir el tinto. Jorge ha sido su amigo desde niños, pero él se dedica a la agricultura y Liliana es la mamá de Jorge, ella se dedica a su casa y a ayudar en la iglesia con el coro de los niños. Ellos dos son como su segunda familia.

Ese día después de tomar el tinto, Pedro convenció a Jorge de que lo acompañara a pescar en la parte alta del río, diciéndole que ahí, encontrarían los peces más grandes. 

Al principio la señora Liliana se opuso diciéndoles: - ustedes saben que para allá nadie coge para no tener problemas con el viejo del sombrerón; él es el dueño de esas tierras que están al lado y  del río en la parte alta cerca de las montañas. 

El viejo del sombrerón es un hombre que vive solo y se dedica a cortar y a picar madera que saca de su tierra donde no quiere que nadie del pueblo bendito la visite o que se acerque, y vive solo porque hace mucho tiempo su esposa e hijos se fueron a la ciudad y dicen que ni una carta le han mandado desde entonces. 

De todas maneras,  Jorge acompañó a Pedro y llegaron a las tierras del viejo del sombrerón pero no lo vieron y siguieron más para arriba y anclaron su canoa para empezar a pescar. Luego de un rato de pescar y tener suficientes pescados sintieron un movimiento extraño en la canoa,  Jorge se asustó y preguntó:-¿qué pasa Pedro? Pedro respondió diciendo: - mejor vámonos,  mi canoa siempre me avisa de esta forma cuando algo malo me puede pasar. 

Cuando iban a casa se dieron cuenta que el nivel de agua del río estaba subiendo más de lo normal. Entonces empezaron a remar más rápido y en una curva del río se dieron cuenta que allí podía salir el agua hasta el pueblo y podría inundarlo, y se dieron cuenta que era por la deforestación y le fueron a reclamar al viejo del sombrerón y le dijeron: -Nuestro pueblo se va a inundar gracias a la deforestación de usted ¡ayúdenos a construir un muro para que no pase el agua!, a lo que el viejo respondió:-¡Son mis tierras y yo hago lo que quiera! ¡No quiero ayudar!. Al llegar a casa le dijeron a la señora Liliana y ella enseguida se puso nerviosa y pedro le dijo que fuera a decirle al cura del pueblo para que dijera por altavoz mientras Pedro y Jorge le avisaban a los que vivían a la orilla del río. Y así se enteraron todos y se fueron para el colegio porque quedaba en una loma alta, al día siguiente todo el pueblo amaneció inundado y las casas con el agua a la mitad y la gente llorando porque en el pueblo bendito nunca había pasado algo tan malo. 

Entonces el abuelo de pedro que era muy sabio dijo: -Demos gracias a que todos estamos vivos, así que seguimos siendo Benditos, pero ahora hay que buscar soluciones, y fue así que llegaron a la conclusión que la inundación fue gracias a la deforestación y la erosión de las orillas del río. Entonces la gente quería ir a linchar al viejo del sombrerón Y Pedro les dijo:-Señores recuerden el nombre de nuestro pueblo, nosotros no somos malos, yo iré a hablar con ese señor y miraremos que se puede hacer. 

Al día siguiente Pedro salió en su canoa mágica hacia la parte alta del río y allá encontró al viejo del sombrerón pescando en una orilla, y el viejo dijo: - por atrevidos su pueblo se inundó y pedro le dijo: Buenos días le traje este hermoso gajo de plátanos del huerto de mi amigo Jorge,  lamentablemente del resto de cultivos se negaron a darme, lo invito a pescar en mi canoa dicen que los peces más grandes están en la mitad, el viejo aceptó y hablando con Pedro sintió paz y tranquilidad y cogió un pez muy grande y hasta sonrió y cocinó ese día con Pedro y aceptó su error.

Cuando pasó la creciente la gente del pueblo hizo un muro por donde se metió el agua, con ayuda de sacos llenos de tierra y postes de madera que donó el viejo del sombrerón.

Ahora dicen que el pueblo es más bendito porque la tierra quedó más fértil y  el viejo ya no es amargado desde que subió a la canoa mágica de Pedro, el que va día  por medio a visitarlo, a pescar y a desayunar juntos.


FIN.


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