LAS SIETE VIDAS DEL GATO POR JOSUÉ MÉNDEZ 6°A

               

                LAS SIETE VIDAS DEL GATO  POR JOSUÉ MÉNDEZ  6°A

En el oscuro y silencioso barrio del sur del municipio de Montería, vivía un niño llamaba Jorge. Era un niño silencioso y muy tímido el cual siempre llevaba ropa de colores para reflejar su felicidad. Pero en realidad, Jorge no lo era, ya que su padre lo había abandonado cuando tenía tres años. Lo único que lo hacía feliz era cuando salía a jugar en el parque y cuando su mamá le daba besos y abrazos. A pesar de que él era un niño tímido, le encantaba investigar, pues se decía muy a menudo que cuando grande iba ser un detective.

Al lado de su casa, vivía la señora Martha quien era su Vecina. Esta señora era pequeña, amargada y muy malhumorada, pues no le gustaban ni los ruidos fuertes, ni mucho menos los festejos de cumpleaños.  Además, vivía sola y pasaba peleando con ella misma, lo que llevó a la gente del barrio a pensar que estaba loca.

En las últimas dos semanas, todo el barrio había visto pasar un gato que tenía una apariencia misteriosa, pero no le prestaban mucha atención. Pues andaba de techo en techo sigilosamente como si estuviera observando las casas y a las personas que viven en ella. Este gato es tan descarado que no le importaba pasar por las tejas a cualquier hora del día, pues antes lo hacía solo en las noches.

La única persona que vio en el gato algo extraño fue Jorge, ya que su instinto de detective se lo decía. Muy preocupado fue donde la mamá y le dijo:

-       Madre ese gato es misterioso y tiene cara de malvado, parece de otro planeta, te mira como si estuviera leyendo la mente.

La madre lo mira con ternura y le dice:

-       Jorge, tú siempre imaginándote cosas, ¿cómo va ser posible que ese gato que se ve tan tierno tenga cara de malvado y misterioso?

El niño le dice a su madre:

 - madre, yo solo quiero que tengas cuidado con ese gato, no te confíes, voy a investigar y después te contaré mis sospechas.

 

Después de la conversación que Jorge tuvo con su madre, decidió irse a jugar a la cancha y vio que el gato merodeaba el barrio y decidió seguirlo, encontrándose con lo que él sospechaba. El gato llegó a una casa abandonada del barrio, que era su refugio. Jorge muy discreto y silencioso, le siguió los pasos hasta la habitación donde el gato tenía su aposento, y en medio del silencio Jorge miraba por un orificio cómo el gato hablaba y se decía:

-       Esta noche robaré la casa de la señora Martha, pues esa señora vive sola y jamás, pero jamás, sospechará de mí. Jejejejeje

 

El niño quedó atónito. No lo podía creer y por su cabeza pasó la idea de que tampoco nadie le creería. Luego esperó a que el gato se fuera, para poder escapar de esa casa abandonada.

 

Jorge preocupado quiso salir a contarle a todo el barrio, pero sabía que no le iban a creer y entonces decidió ir a la casa de la vecina sin importar lo que todo el mundo pensaba de ella. Al llegar, se fijó por la ventana y vio a la señora sentada en la sala, tocó el timbre y ella abrió la puerta. Jorge, se llenó de valor y le dijo a la señora Martha:

 

 – Necesito hablar con usted muy seriamente.

 

La señora muy sorprendida y con cara de seria, le dijo:

 

 –Pasa hijo, hablemos adentro.

 

Jorge incómodo, le contó lo que había visto y escuchado del gato y terminó diciéndole a la vecina:  

 

   - Sé que usted no me cree, de todos modos, gracias por escucharme, nos vemos después.

Pero la señora le dijo:

 

- Detente, ¿Quién dijo que no te creo? Acaso crees que en verdad estoy loca como dice todo el barrio. Pues no, y te digo a ti que yo también había visto a ese gato muy raro.

Luego de hablar un buen rato, Jorge decidió irse para su casa, pues iba cayendo la noche y a su mama no le gustaba que él estuviera por fuera.

 

Al día siguiente en las horas del mediodía, el gato se dispuso a robar la casa de la vecina malhumorada, este decidió robarle las joyas, él sabía que a esa hora todas las personas estaban almorzando, así que con mucho cuidado subió el tejado.

Jorge había terminado de almorzar y le preguntó a su madre si podría ir a jugar al parque. Su madre le dijo que sí, así que Jorge sacó su balón y salió. Este al salir, vio algo raro en el techo de la señora gruñona, así que se acercó y vio que era el gato misterioso intentando hurtarle. Jorge al ver esto, empezó a gritar diciendo que estaban hurtando a la vecina malhumorada. las personas al escuchar lo que decía, salieron y la primera que reaccionó fue la vecina, esta sacó su escoba e intentó bajar al gato. Este, al ser empujado se cayó, y las personas alrededor decidieron dejarlo ahí porque creyeron que había muerto. Pero Jorge fue el único que pensó lo contrario, pues era de su conocimiento que los Gatos tienen 7 vidas; así que decidió regresar más tarde para ver si su predicción era real.

Efectivamente Jorge regresó al lugar y el gato se había ido, lo que no sabía era para dónde.

El gato recordando lo sucedido, esta vez decidió robar la casa de Jorge. Pues quería desquitarse, ya que fue él quien lo descubrió. Así que esperó que se hiciera de noche para cumplir con lo que había planeado.

Cuando llegó la noche, el gato subió el tejado, entró por la chimenea y empezó a husmear buscando cosas de valor. Pero Jorge sintió los pasos del gato y con cuidado se levantó y se armó con una soga para así poder atrapar al gato. Cuando el gato estaba a punto de tomar las joyas, se encontró con Jorge quien rápidamente lo atrapó con su soga. Este formó un tropel tumbando todo, pero Jorge no soltó la soga, así que la mamá despertó y llamó a la vecina. Y entre los tres pudieron atrapar al gato metiéndolo en una jaula.

El escándalo fue tan grande que los demás vecinos llamaron a la policía y estos acudieron de inmediato, tomaron la jaula y se llevaron al gato. Luego de esto, las personas del barrio jamás volvieron a saber de ese animal misterioso y malo.

Todo este suceso sirvió para que todo el barrio viera a la vecina Martha con otros ojos, es decir, amable y cariñosa, aunque a veces malhumorada. Y yo, Jorge, me hice buen amigo de ella, inclusive, por las tardes tomamos café con pan, conversamos de todo, y la verdad no sé qué pasó con la vida del gato, solo sé que estamos más tranquilos. Lo que sí me pregunto aún, es si el gato misterioso tiene siete vidas.

                                 ATT: Josué Miguel Méndez Muñoz       6° A


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