UN MILAGRO

UN MILAGRO

Por: Nelymar Espitia Berrocal -6-A


Un hombre pobre se encontró en su camino a un antiguo amigo, ambos iban viajando para el pueblo de Villa Luz, Un pueblo tranquilo rodeado de árboles y donde se respiraba la paz de la naturaleza, lugar donde se conocieron en su juventud y en el cual fueron amigos por muchos años. Éste tenía un poder sobrenatural que le permitía hacer milagros, por eso el pobre hombre que vivía afligido por las enfermedades y la pobreza, le pidió a su amigo que lo ayudara.

-     Amigo querido, es un milagro encontrarte, es Dios que te ha puesto en mi camino, he escuchado por años que tu puedes hacer milagros, muchas personas hablan de cómo los has ayudado. Hoy te pido que me ayudes, la pobreza ha llegado a mi casa, estoy enfermo y sin dinero para ir a los mejores médicos.

Su amigo el señor Roberto, estaba feliz de encontrar a su viejo amigo Lucas, al cual le guardaba un gran afecto por eso le contestó:

-       Recuerda querido amigo que los milagros solo ocurren gracias a la voluntad del hombre y no es el dinero el que soluciona todo.

Pero el hombre pobre no le entendió el mensaje y lo único que le pidió fue riquezas.

-       Amigo yo solo necesito que si es verdad que tienes el don de hacer milagros, me ayudes, ya con dinero yo haré el resto.

 así que el amigo le dijo:    - si eso en realidad es lo que quieres, ve y compra la lotería con el número 3518 y dinero tendrás.

El hombre sonrió y le dijo gracias amigo ya verás cómo cambia mi suerte. Roberto le contestó recuerda lo que te he dicho, no es el dinero sino la voluntad de las personas lo que hace el milagro.

Se despidieron con un fuerte abrazo y cada uno se dispuso a llegar a su destino.

Al día siguiente, el hombre pobre compró la lotería y efectivamente se la ganó, en el pueblo se regó la noticia y el hombre comenzó a ser conocido como Don Lucas ya había dejado de ser el pobre hombre.

Los días pasaban y Lucas gastaba su fortuna en fiestas y en reuniones con la gente del pueblo Villa Luz, todo porque quería que la gente lo conociera y lo respetara por su dinero. Olvidó ir al médico, ya no se sentía enfermo solo quería disfrutar la vida en fiestas y festejos.

La vida es una sola, hay que disfrutarla, decía.

Cuando se dio cuenta ya no tenía dinero, lo había malgastado todo en las fiestas a las que iba, se sintió enfermo nuevamente y entonces decidió salir en búsqueda de su amigo Roberto.

Iba de pueblo en pueblo preguntando por él,  le urgía  encontrar a su amigo para que le hiciera nuevamente el milagro de darle el número ganador de la lotería.

Llevaba tres meses buscando cuando al fin llegó a un pueblo y le dijeron que efectivamente el hombre que hacía milagros se encontraba en la plaza del pueblo.

Se sintió feliz y pensó que sus problemas serían resueltos. Pero al encontrar a Roberto este le dijo:  - Lo siento amigo, no puedo darte nuevamente el número ganador de la lotería. Los milagros solo ocurren una vez, y yo te dije que solo la voluntad de los hombres hace milagros, debías haber trabajado para conservar tu fortuna. Ahora ya nada puedo hacer solo decirte que trabajes para salir adelante. Te puedo regalar unas gallinas y un gallo para que comas al regresar,

 Lucas, triste y renegando de su suerte, regresó a casa con sus animales. Pensaba comérselos por la tarde y hacer un sancocho para invitar a sus amigos, pero luego recordó las palabras de su amigo, así que decidió conservar los animales y no volver hacer fiestas.

Los días pasaron y sus gallinas ponían muchos huevos, después llegó a tener muchos pollitos y al poco, ya tenía un gran gallinero.           

Su gallinero fue creciendo y poco a poco hizo un gran negocio, sus gallinas y huevos se vendían por todos los lugares. La gente del pueblo de Villa Luz comenzó a llamarlo nuevamente don Lucas y era el dueño del gallinero mas grande de la región.

Al cabo de un tiempo su amigo Lucas llegó de visita al pueblo. Quería saber de la suerte de su amigo, al enterarse se alegró mucho que su amigo entendiera realmente la razón de los milagros y que ya no esperara la ayuda milagrosa sino que entendió que los milagros se construyen con esfuerzo y voluntad.

Al enterarse que Roberto estaba en el pueblo, Lucas fue inmediatamente a buscar a su amigo.

Al encontrarlo le dio un fuerte abrazo, le conto todo lo sucedido y cómo sus palabras habían hecho el verdadero milagro. Roberto se sintió feliz al ver que su amigo ahora era verdaderamente feliz.

Hoy por hoy siguen siendo grandes amigos y ambos cuentan la historia para que grandes y chicos aprendan el valor de trabajar.

 

 Por: Nelymar Espitia Berrocal -6-A

 


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