TODAVÍA HAY ESPERANZAS POR SAMUEL BERRIO 6°A
En los tiempos recientes, en un
lugar a las afueras de una gran ciudad vive un niño muy inteligente que estudia
en una grandiosa escuela de la gran ciudad. Este niño llamado David acaba de
cumplir diez años de edad y a pesar de esto siempre se ha preocupado por la
naturaleza, es un fuerte defensor de La vida y ve con mucha preocupación como
las actividades humanas están acabando con el planeta. Es un niño que en su
escuela se caracteriza por ser líder en actividades ambientales. Su lugar de
vivienda es un hermoso oasis con verdes jardines y árboles frutales, un arroyo
de aguas cristalinas y pastos hermosos, que contrasta con el resto de la zona
que solo son grandes extensiones de hierba que casi a diario son fumigadas con
toda clase de veneno.
Una mañana David amaneció muy
triste y nostálgico, pues en las noticias de la noche decían que por la acción
de unos científicos con el afán de estudiar a los animales y plantas han creado
un virus que afecta a todos los animales, plantas y humanos. Este virus ataca a
casi todas las plantas causando una baja producción en las cosechas y en los
pastos se debe estar fumigando constantemente para que no se mueran, esto hace
que muchos animales como insectos, aves y muchos reptiles mueran a causa de
ellos. En las ciudades muchas personas se enferman y mueren al consumir carnes
y productos contaminados por el virus y los venenos utilizados. Por esta causa
el medio ambiente está tan contaminado y el clima muy cambiado que no puede
defenderse de este virus que los acaba poco a poco. No hay esperanzas dicen en
todas partes.
Esa mañana David ya sin
esperanzas se sentó debajo de un gran árbol y mirando hacia el cielo clamaba a
la madre naturaleza que le diera fuerzas e inteligencia para poder hacer algo
que pudiera salvar su planeta. Lo hizo con todo su corazón que las ondas
emitidas por los latidos de su corazón viajaron por toda la atmósfera y
salieron al espacio exterior. Una nave extraterrestre, que atravesaba el
sistema solar entre la Tierra y Marte, sus sensores captaron las ondas de
súplica de David, los controles de la nave tradujeron estas y el extraterrestre
que viajaba en la nave las leyó de la siguiente manera: ¡auxilio! este planeta
está muriendo y no puedo salvarlo, quiero que alguien me dé poder para
salvarlo.
El extraterrestre condujo su nave
hasta llegar a la Tierra y justo en el lugar de la vivienda de David. Con cara
muy amigable el extraterrestre le dijo: -no temas, soy un viajero del espacio y
defensor de la vida, he escuchado tú súplica. El niño que al principio trató de
esconderse por miedo, ahora hablaba con toda seguridad y confianza. - ¿Cómo
puedes ayudarme si la vida en este planeta está acabada por la acción de
nosotros mismos?, yo trato de hacer hasta lo imposible, pero es inútil-. El
extraterrestre le respondió -todavía hay esperanzas, te voy a dar unas semillas
y cada vez que convenzas a una persona de amar y cuidar a la naturaleza
renacerá una esperanza más, entonces lanzarás diez semillas al aire. Esas
semillas multiplicarán la esperanza que deberá crecer cada día más y más. ¡No
te rindas y verás los resultados! -
David lleno de entusiasmo aceptó,
tomó las semillas y le dijo al extraterrestre amigable: - te prometo que haré
hasta lo imposible para que estas semillas se multipliquen y crezca la
esperanza en nuestra amada tierra. -
Cuando el niño y el
extraterrestre amigable se despedían un científico que cazaba animales para
estudiarlos y que desde hacía mucho rato espiaba todo lo que sucedía, salió de
unos matorrales donde estaba escondido y quiso atrapar al extraterrestre
amigable. En su mente solo estaba la idea de tener un extraterrestre, estudiar
hasta su última célula y mostrarse al mundo como un gran científico, pero el
niño se interpuso haciéndolo caer al suelo mientras la nave despegaba rumbo al
espacio para seguir por el universo salvando vidas. David se disculpó con el
científico y de forma muy amigable le explicó todo lo que el extraterrestre la
había dicho logrando convencer al científico de trabajar en pro de la vida y la
naturaleza. David muy feliz lanzó sus primeras diez semillas al aire.
Por. SAMUEL ELÍAS BERRÍO RAMOS
Grado: 6° A, INSTITUCIÓN EDUCATIVA ANTONIO NARIÑO.

Tuviste un excelente proceso Samuel; Muy buena e interesante historia. FELICITACIONES . A seguir cultivando el arte de la literatura.
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