LA CANOA MÁGICA POR MATÍAS SAMUEL PEÑA PEÑATE 6-A
LA CANOA MÁGICA POR MATÍAS SAMUEL PEÑA PEÑATE 6-A
En la antigüedad, en una aldea muy pequeña había un hombre llamado Pedro, un hombre alto y acuerpado de ojos negros y tristes, a quien le gustaba ir a pescar. Este vivía en una pequeña choza; un día decidió ir al bosque en busca de frutas, al pasar un río vio una canoa de colores claros y brillantes, decidió cavar con unos trozos de leña que habían a su lado.
Al sacarla de donde se encontraba enterrada, se dio cuenta que la canoa brillaba sin cesar Pedro sorprendido y confundido se acordó de antiguos rumores que escuchaba sobre una canoa mágica que estaba enterrada en esa aldea.
Pedro supo que era la canoa soñada de aquello rumores.
Fue a casa con la canoa y al llegar a la choza se dio cuenta que había olvidado recoger las frutas. El hombre para probar a la canoa dijo: canoa mágica dame frutas y esta le concedió muchas frutas.
A la mañana siguiente cuando Pedro desayunaba aún sorprendido escuchó que alguien tocó la puerta (toc,toc) se apresuró a abrir la puerta y sorpresa, era su mejor amigo, llamado Jorge, hombre bajito, delgado y con ropas rápidas, con quien esa mañana habían quedado en ir a pescar.
Jorge le dijo a Pedro ¡Pedro vamos a pescar! A lo que Pedro respondió claro pero vamos en mi canoa mágica ¡Eh! Exclamó Jorge ¿Mágica? JAJAJA estás loco creeré cuando lo vea; oh Pedro de donde has sacado esa locura
Jorge y Pedro se dirigieron directo al lago y comenzaron a coger como nunca, muchos peces grandes.
Mientras tanto una mujer llamada Liliana, una mujer malvada, ambiciosa y hostigada estaba buscando algo desesperadamente. Estaba buscando la canoa mágica, ella tenía un bastón mágico pero tenía menos poder que la canoa. La joven estaba justo en las coordenadas donde Pedro encontró la canoa mágica después de un rato de buscar y cavar levantó su cabeza y vió a Pedro en el lago. Se dirigió a él con gran furia y desdén, y le dijo a Pedro: dame esa canoa, has osado de tomar algo que no es tuyo, Pedro contestó en tono agudo y un poco asustado ¡JAMÁS! La e encontrado y la tomé como mía. Liliana respondió aún más enojada entonces inundaré este pueblo. Pedro actuó rápidamente y le dijo a su amigo Jorge que tomara un bote que estaba al lado de la canoa y se quedará sobre él pues si estaba en la canoa corría el riesgo de caer y ahogarse y Jorge lo hizo en un santiamén. Pedro desesperado corrió al pueblo a advertir de lo que pasaría y de lo que había sido capaz la malvada Liliana.
VAYANSE A UN LUGAR ALTO, A LO MÁS ALTO DE LAS MONTAÑAS. Pocas personas creyeron lo que él decía y corrieron hasta lo más alto de la cúspide de las montañas. Los que no escucharon, se dieron cuenta de la terrible inundación y temían por sus vidas pues el agua subía y subía; la gente pedía ayuda, se escuchaban los gritos ¡Socorro, auxilio! Y Pedro inundado de tristeza le pidió a la canoa por tercera vez "canoa mágica, haz que ésta inundación se acabe y bendice a éste pueblo.”
Pedro intentó pedir por cuarta vez a la canoa mágica y ésta se convirtió en cenizas dejando solo su recuerdo en cada uno de los habitantes del pueblo y sobretodo en la cabeza de Pedro y Liliana.
Pedro miraba a todos los lados sorprendido y confuso no sabía qué hacer entonces miró al cielo, se arrodilló y dijo: Dios perdona mi avaricia.
Miró a Liliana con ojos llenos de lágrimas y le dijo: "porque nada trajimos a éste mundo y nada podemos llevarnos. Así que si tenemos ropa y comida contentémonos con eso tim 6:7-8 y el que perdona la ofensa cultiva el amor y el que insiste en la ofensa divide a los amigos prov 17:9 ; Liliana lo abrazó y juntos comenzaron a llorar, el pueblo los aplaudió y comprendieron que más vale el amor que cualquier cosa material.
FIN.
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