LA FINCA DE LA ABUELA- ANDRÉS FELÍPE MARTÍNEZ-6°B
LA FINCA DE LA ABUELA POR ANDRÉS FELÍPE MARTÍNEZ DE 6° B
Un día muy soleado decidí ir a la finca de mi abuela a distraerme con mi madre para pasar tiempo en familia y visitarla, ya que no la veíamos hace tiempo. Ella vive en un lugar hermoso, un pequeño pueblo llamado Ciénaga de Oro, el cual es grande, con mucha biodiversidad, con muchas plantas de hermosos colores y con montañas llenas de verdes pastos.
Vale la pena decir que tiene muchas aves, ¿especialmente un loro colorido y silencioso que me causa curiosidad porque cuando llegó solamente me mira y un gallo con un plumaje suave y un fino canto que me despierta, al amanecer, Me encanta la belleza del paisaje y me siento transportado a un hermoso paraíso del cual no quisiera irme.
Cuando llegó a este hermoso lugar, comienzo a tener contacto con la naturaleza, decido recorrer sus verdes montañas y entretenerme mucho con las aves al punto de olvidarme de todo la vida agitada y ruidosa que llevo en la ciudad, es tanta mi satisfacción que olvido el tiempo y la hora, estaba seducido por tanta hermosura que sentí un instante en los jardines colgantes, recorriendo las hermosuras de sus palacios, en un momento me estremecí sintiendo que me bañaba en el gran río y que toda mi guardia real esperaba el momento en que saliera del baño placentero del cual disfrutaba de las aguas de su gran caudal. Pero algo despierta mi realidad y cuando tomo conciencia me encuentro siendo atacado por un feroz tigre el cual me miraba con deseo de devorarme, se acercaba cada vez más, para mi suerte un cazador andaba por los alrededores y este con su precisa puntería disparó un dardo tranquilizante hacia el tigre el cual cayó a los 4 segundo, el cazador sabía bien que esto no lo detendría así que huimos de allí, al llegar a un lugar donde habían tantas plantas que no entraba ni un solo rayo de sol volvió el tigre y de alguna manera logró convencer a otros animales dentro de los cuales estaban una serpiente y un cocodrilo. Como el cazador conocía cada rincón del lugar yo solamente lo seguí mientras que los animales nos perseguían.
Nos encontramos con la serpiente, el cazador se acercaba cada vez más a la serpiente hasta que la sujeto por su cabeza y este la arrojó lo más lejos posible, la serpiente cayó en una laguna y esta fue cayendo a las profundidades.
Mucho después nos encontramos con el cocodrilo el cazador no sabía cómo tratar una situación así, lo único que nos podría salvar era un milagro. Un tronco a mi derecha estaba que caía así que empecé a lanzarle rocas, en mi mente yo dije esto depende de mí y arrojé la última roca que me quedaba, logré darle al tronco el cual cayó con el cocodrilo a un remolino de agua que estaba debajo el cual succionó.
Al final pudimos escapar y llegar a la finca de la abuela y poder comer por estaba tan agotado que no podía mover un solo músculo, después de comer mi madre me llamó para alistarme y volver a la ciudad para regresar a mi vida cotidiana. Aunque esa aventura tuvo riesgos probablemente no la olvidaré jamás.
FIN.
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