UNA AVENTURA EN LAS MONTAÑAS-MELISSA BEGAMBRE 6°A
UNA AVENTURA EN LAS MONTAÑAS
POR MELISSA BEGAMBRE 6°A
Había una vez
en un pueblo muy lejano, cerca de unas montañas, una hermosa cabaña donde vivía
una familia, una niña, su hermano y su papá; una niña que se llamaba Mariana,
ella era muy curiosa, imaginativa y aventurera, su hermano, Raúl el cual era
muy serio y en algunos casos hasta amargado, y su papá, Josué era muy astuto,
también aventurero como Mariana y siempre andaba con una gran sonrisa.
Un día la
familia estaba cenando cuando el papá le propuso a Mariana y a su hermano ir de
excursión a las montañas. Mariana siempre veía esas montañas imponentes y su
espíritu de aventurera le hacía querer conocer todo el mundo, así que sin
dudarlo ella dijo:
—Sí papá vamos,
me encantaría visitar las montañas.
—Sí, cualquier
cosa con tal de salir de esta cabaña —respondió el hermano.
—Bueno niños,
vamos a dormirnos temprano para mañana salir de excursión —dijo el papá.
Al día
siguiente se levantaron muy temprano los dos niños juiciosos a preparar sus
mochilas, Josué al despertar se asombró porque ya los 2 estaban listos solo
faltaba él, al ver esto, rápidamente se alistó. Ya con todo listo, la familia
se dirigió a las montañas, era un camino largo, así que caminaron durante mucho
tiempo. Luego de unas horas al fin llegaron a las montañas, los niños se
asombraron, en especial Mariana, que quería subir a las montañas, su papá más
calmado le dijo a los 2:
—Hijos, tengan
mucho cuidado, estas montañas son peligrosas.
—Si papá no te
preocupes, tendremos cuidado —respondieron Mariana y su hermano.
Los niños
empezaron a subir la montaña, su papá iba detrás de ellos pendiente de que no
pasara nada malo, sin embargo, Mariana por su gran curiosidad se separó de su
padre y su hermano, ya ella estaba en una parte muy alta de la montaña y el
papá le recalcó:
—Mariana, no
subas tanto es muy peligroso, ten cuidado con las grietas no te vayas a
resbalar, además no sabemos qué peligros puede haber en la montaña.
Mariana, no
hizo mucho caso al llamado de su papá y subió con gran prisa. Llegando a la
cima, la niña no se dio cuenta que la tierra estaba muy resbaladiza, cuando
intentó afirmarse para llegar a esta, se resbaló y empezó a caer, sin embargo,
no muy lejos de donde se resbaló se encontraba un acantilado, así que Mariana
mientras se resbalaba agarró con fuerza una gran roca y quedó colgada del
acantilado. Ella muy alarmada y asustada empezó a gritar, fue tal la fuerza de
sus gritos que hicieron despertar a un gran oso que vivía en una
cueva cercana del acantilado, el oso furioso gruño ¡Grrrrr! y dijo enojado:
—Quien se
atrevió a despertarme, esta es mi montaña y no me gustan las visitas.
Mariana al ver
ese gran oso sintió un gran susto, y entre sollozos dijo:
—Perdóneme
señor oso, no quería despertarlo, es que esta montaña es muy bonita.
Mariana del
susto casi se suelta, el oso al ver que la niña iba a caer se apresuró y agarró
a Mariana firmemente con sus garras y no la dejó caer, la puso en el suelo del
acantilado y le dijo:
—Niña, no
debiste subir sola, mira que casi te caes por andar de necia.
Mariana aún
estaba con los ojos cerrados, no dijo nada, el oso gritó fuerte:
—¡Quiero que se
vayan de mi montaña, no vuelvan por aquí, esta montaña es solo mía!
El papá y el
hermano de Mariana al escuchar este fuerte grito empezaron a ascender
rápidamente, en unos pocos minutos llegaron al acantilado recogieron a Mariana
y le dieron las gracias al oso, este aun enojado solo hacía gestos, el hermano
de Mariana, enfurecido con el oso le gritó:
—¡Oso malvado
esta montaña es de todos, tú no eres dueño de nada!
El oso al
escuchar esto empezó a perseguirlos a los 3, Mariana iba en hombros de su papá
y los 3 bajaban presurosamente la montaña y el oso detrás muy furioso los
perseguía. Los 3 muy cansados llegaron al fin al pie de la montaña. Sin
embargo, el oso no desistía. Josué, no era la primera vez que estaba por ese
lugar, y él sabía que había muchas montañas, así que se le ocurrió un brillante
plan, y le dijo al oso:
—Oso cálmate
deja de perseguirnos o me tocará llamar a todos mis amigos osos que viven en
las otras montañas.
El oso reía
sarcásticamente y le dijo a Josué:
—En estas
montañas solo vivo yo, no me puedes engañar.
El papá de
Mariana al escuchar esto, miró hacia las otras grandes montañas y grito muy
fuerte ¡GRRR!, y de entre las montañas surgió un estruendoso ruido que
retumbaba ¡GRRR!, Josué le dijo al oso:
—Ves, no
miento, ahora vete de esta montaña si no quieres que ellos te hagan daño.
El oso asustado
salió corriendo rápidamente, y se fue muy lejos de esa montaña. Los niños al
ver que el oso se alejaba respiraron aliviados y le preguntaron a su papá:
— ¿Enserio eres
amigo de tantos osos?
El papá reía un
poco y dijo:
—No hijos, es
cierto lo que dijo el oso estas montañas están desiertas, lo que escucharon fue
algo llamado eco.
—¿Eco eso qué
es? —preguntaron los niños.
—El eco se
produce cuando un sonido, en este caso mi voz, choca con un obstáculo y se
refleja de nuevo hacia mí, como existen muchas montañas detrás de nosotros, el
sonido rebota en muchas partes y parece como si estuvieran gruñendo muchos osos
—el papa respondió.
—Oh ya veo con razón el oso se asustó tanto,
parecía como si en cada montaña habitara un oso —replicaron Mariana y su
hermano.
Luego de esta
conversación los niños se calmaron, así que, se pusieron los 3 miembros de la
familia en pie y emprendieron el viaje de regreso. El papá viendo lo afligido
que estaban sus hijos, empezó a contar chistes y anécdotas graciosas, para que
ellos olvidarán la experiencia tan fuerte por la que habían pasado, y fue así
como poco a poco los niños recobraron la tranquilidad y hasta en algunos puntos
se reían de lo que les había sucedido. Ya de regreso en la cabaña Mariana se
dirigió a su cuarto, ubico su nochero, donde se encuentra su diario y empezó a
escribir la extraordinaria aventura que había tenido.
FIN.
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