LA MÁQUINA DEL TIEMPO - ASMUS 6°A


LA MÁQUINA DEL TIEMPO   
POR CARLOS ASMUSS   6°A



En el año 1999 vivía un hombre llamado Camilo Anderson, un científico que trabaja en la NASA, algo amable y muy honesto. Pero a veces podía ser algo terco y hasta parecer un poco loco. Anderson pasaba su tiempo pensando en la posibilidad de viajar en el tiempo, y un día descubrió que la forma de hacerlo era por medio de vórtices tridimensionales. Estos, vendrían siendo  agujeros negros los cuales se abren en un lugar y día específico por 48 horas cada 176 años en la tierra, permitiendo viajar de dimensión en dimensión en diferentes épocas.

Esto era increíble y más al descubrir que este año volvería a suceder, sólo debía saber la fecha y el lugar exacto, algo que no era tan complicado para él. Anderson descubrió que el próximo vórtice tridimensional, se abriría en sólo  7 días en la ciudad de New York,  y sin consultarlo con  la NASA, inició su preparación para realizar su gran viaje. Durante 5 días organizó todo lo necesario, incluso tuvo que ingeniárselas para usar una vieja máquina que había inventado hace algunos años, que era capaz de soportar la energía del vórtice y controlar el año a donde quería viajar, ya que un ser humano no podía soportar las radiaciones del vórtice sin algo que lo protegiera.  Esta máquina funcionaba con un código que sólo él conocía.


Finalmente el día llegó, y Camilo Anderson se encontraba listo para que sucediera lo que había esperado por tanto tiempo. Sin dudarlo entró a la máquina, dígito el código y de repente sintió un fuerte estallido que lo mareo y lo hizo perder el conocimiento. Al despertar se encontró en un lugar con edificios viejos y gente con ropa extravagante,  estaba en el pasado, se encontraba en el año 1943. Lo primero que hizo fue tratar de recordar dónde vivía en ese año para ir hasta allá y encontrarse con él del pasado, ignorando todas las advertencias de películas, series e investigaciones de viajes en el tiempo, que demostraban que eso podía ocasionar graves problemas, pero sus emociones eran más fuertes. Al recordar dónde vivía, fue hasta allá y al llegar se encontró de inmediato con Camilo Anderson  del pasado, y sin pensar en las consecuencias, le dijo que era él mismo, pero del futuro. Anderson  del pasado no le creyó, pues él era un niño de tan solo 13 años.

Camilo Anderson del futuro empezó a decirle cosas que sólo ellos sabían, pues eran la misma persona, lo que hizo que Camilo Anderson del pasado le creyera, pero hora había  un problema,  Anderson del pasado quería ir con él al futuro, quería saber cómo sería su vida en el año 1999, pero eso era imposible, Anderson del futuro sabía que ya había sido bastante irresponsable al encontrarse con él mismo en el pasado y que viajar juntos al futuro quizás provocaría cambios irreparables.
Anderson del futuro trató de explicarle por qué no podía viajar con él, pero ya no podía esperar más, no podía perder más tiempo, tenía que irse.

Así que se despidió y fue hasta donde había dejado la máquina, sin percatarse que Anderson del pasado lo estaba siguiendo y en un descuido subió a la máquina con él.
Anderson del futuro sin darse cuenta de lo sucedido, emprendió el viaje de regreso y al llegar al año 1999,  notó que todo había cambiado, ya nada estaba igual e incluso él no era científico. ¡Pero qué había sucedido! Se preguntó muchas veces en voz alta, en ese momento Anderson del pasado bajo de la máquina y le dijo que él era el culpable, al ver Anderson del futuro que Anderson del pasado había viajado con él, entendió que eso había cambiado todo y que por eso nada de lo que había logrado en su vida existía ahora. Pero aún podía hacer algo, faltaban 4 horas para que el vórtice se cerrara totalmente, debía arriesgarse, así que sin dudarlo subió nuevamente a la máquina con Anderson del pasado y con miedo digitó el código para volver al año 1943. ¡Boom! Otra vez el estallido que lo llevó   al pasado. Al despertarse, rápidamente Anderson del pasado bajó de la máquina y   Anderson del futuro lo abrazó y le dijo que luchara por ser el mejor científico; acto seguido, cerró la puerta de la máquina y emprendió su viaje de regreso rogando que el tiempo le alcanzara, porque sólo faltaban 30 minutos y si el vórtice se cerraba quedaría vagando por diferentes dimensiones.               

Cuando la máquina se detuvo, Anderson con miedo bajó de la máquina y notó que todo era igual nuevamente, muy emocionado se repitió así mismo que lo había logrado y era tiempo de volver a casa. Y aunque lo vivido no lo compartiría con nadie, lo escribiría en un libro al que titularía TIME MACHINE para que algún día fuera contado su increíble viaje.

 



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